En una entrevista exclusiva concedida a DNEWS, el activista venezolano Pedro Rojas rompió el silencio sobre el tenso episodio vivido en la Corte del Distrito Sur de Nueva York. Rojas fue el protagonista de un intenso cruce verbal con Nicolás Maduro durante la primera audiencia judicial del dictador tras su detención.
“No podía contenerme al ver a este criminal”, confesó Rojas, quien reconstruyó minuto a minuto lo sucedido en la sala donde Maduro y su esposa, Cilia Flores, enfrentan cargos por narcoterrorismo, conspiración y posesión de armamento.
El detonante: “Happy New Year” y “Hombre de Dios” Según el testimonio de Rojas, la indignación comenzó desde el ingreso de Maduro a la sala. El dictador saludó a los presentes con un irónico “Happy New Year”, lo cual el activista interpretó como una burla. Sin embargo, el punto de quiebre llegó cuando Maduro intentó presentarse ante el tribunal como un hombre de fe.
“Sentí un compromiso conmigo de tener que enfrentar a este señor en nombre del pueblo venezolano”, relató Rojas. En ese instante, interrumpió la sesión gritando: “Nicolás Maduro, eres un criminal y vas a pagar por todo el daño que le has hecho al pueblo venezolano”.
La respuesta de Maduro Lejos de quedarse callado, y estando a poco más de un metro de distancia, Maduro respondió jactándose de ser el “presidente constitucional de Venezuela” y reiterando ser un “hombre de Dios”.
Mientras la seguridad retiraba a Rojas de la sala, el activista tuvo la última palabra: “No, no, no. Un hombre de Dios puedo ser yo, pero tú no eres un hombre de Dios”.
La estrategia de la defensa y la actitud del dictador Rojas describió a Maduro como alguien que “está asumiendo un personaje”. Lo vio con una mirada desorbitada, intentando parecer sumiso y tranquilo ante el juez.
- La coartada: Maduro alegó haber sido secuestrado la madrugada del 3 de enero por el Ejército norteamericano y solicitó acogerse a la Convención de Viena bajo el estatus de “prisionero de guerra”.
- Indiferencia: Un detalle que llamó la atención del testigo fue la frialdad del dictador hacia su esposa. Durante los 31 minutos de audiencia, “nunca volteó a mirar a Cilia Flores”.
Un deber cumplido Para cerrar, Rojas expresó que su mayor miedo no era la represalia, sino fallarle a su conciencia y a su hija. “Siento que le he cumplido a 40 millones de venezolanos que no pudieron estar en esa sala”, concluyó.