[REVIEW] ‘Exterminio: El Templo de Huesos’ (2025)

Review de ‘Exterminio: El Templo de Huesos’ por @javiercarrizo_cine

La cuarta entrega de la saga que llega a todos los cines luego de la reciente 28 semanas después, presenta una deslucida propuesta argumental de parte de uno de sus principales creadores, y quizás eso sea lo que más sorprenda de esta nueva producción.

Si bien este texto está lejos de desconocer el talento de un cineasta imprescindible de nuestro tiempo, el segmento de Alex Garland diseña una subtrama que apela al posmodernismo más grosero y elemental, al incluir a la banda de satanistas desquiciados liderada por Sir Jimmy Crystal (Jack O’Connell).

Ian Kelson (Ralph Fiennes), ya no es un personaje secundario, y al igual que el antes mencionado, y el niño Spike (Alfie Williams), ahora se convierten en principales. Kelson vive aislado, en un búnker debajo de un templo de huesos que supuestamente él ha construido, y mientras el bosque que lo rodea está plagado de zombies, el pasa sus días en los alrededores del templo y en el búnker escuchando Duran Duran, Radiohead, y Iron Maiden. Cabe destacar que aquí el buen uso del paso del sonido extradiegético al diegético (del off al mundo narrado), hace recordar al mejor David Fincher, por ejemplo.   

Mientras Kelson logra entablar una relación con Sansón (un zombie alfa), Sir Jimmy Crystal de cruz invertida, criminaliza la poca paz que existe entre el caos y  el apocalipsis, hasta dar con Kelson para que de éste encuentro, devenga un clímax fuera de lo esperado. Pero eso no termina allí, porque lo que ocurre en otro plano después de ello, alberga una importante sorpresa. 

Exterminio: El Templo de Huesos hace uso de todos los recursos estéticos de la franquicia, y ello se justifica con la voracidad y agresividad con la que dialogan la puesta en escena y el montaje. Mismo el guion también funciona dentro de esos parámetros, fiel al tono y a la violencia que sus creadores le imprimen, aunque con cierto desacierto narrativo que frivoliza la crudeza al hallar en la subtrama de los desequilibrados psicópatas, una excusa para desarrollar la historia de la película.