Review de ‘SOPA – Tale of the Stolen Potato’ por el staff del área Gaming de Con Pochoclos.
Hay juegos que buscan desafiar tus reflejos y otros que simplemente quieren contarte una buena historia y hacerte sentir bien. SOPA – Tale of the Stolen Potato, del equipo de StudioBando, pertenece definitivamente a este segundo grupo. Es una de esas experiencias que se sienten como un abrazo cálido, mezclando la nostalgia familiar de películas como Coco con el humor absurdo de las aventuras gráficas de antaño.
La premisa es encantadora en su sencillez: controlas a Miho, un niño que solo quiere ayudar a su abuela a cocinar. Pero cuando una rana gigante se roba la papa para la sopa, lo que empieza como un simple mandado termina siendo un viaje surrealista por un mundo fantástico. Es una historia sobre la familia, el respeto y el crecimiento que, aunque breve, tiene el poder de emocionar a cualquiera.
A nivel jugable, es una experiencia para relajarse. No esperes puzles que te rompan la cabeza ni mecánicas complejas; aquí el objetivo es fluir con la narración, explorar escenarios vibrantes llenos de color y charlar con personajes inolvidables. Es un título muy accesible, perfecto para jugar con niños o para esos adultos que buscan desconectar un fin de semana sin estrés.
No es un juego perfecto: dura apenas unas 4 o 5 horas, el final llega un poco de golpe y puedes encontrarte con algún error técnico menor. Sin embargo, su dirección artística y su banda sonora con alma sudamericana compensan cualquier fallo. Si buscas algo corto, dulce y con mucho corazón para pasar la tarde, SOPA es una recomendación absoluta.