Tras su nominación al Oscar por “Sentimental Value”, la actriz noruega Renate Reinsve vuelve a sorprender con un giro radical en “Butterfly”, el nuevo drama presentado en Göteborg y Rotterdam que la muestra irreconocible tanto emocional como físicamente. En la película interpreta a Lily, una artista performática que se reencuentra con su hermana tras la muerte de su madre en las Islas Canarias, en un relato íntimo sobre trauma familiar, identidad y pertenencia. El proyecto refuerza el prestigio del cine nórdico de autor, cada vez más presente en el circuito internacional.
La transformación estética fue clave para construir el personaje. “Itonje quería que me alejara de cómo me he visto antes. Lily iba en contra de las normas de belleza tradicionales”, explicó Reinsve. Según la actriz, la decisión tenía sentido narrativo: “Había crecido siendo explotada por su belleza. Está intentando apartarse de la mirada masculina. Al mismo tiempo, disfruta provocar reacciones, pero sin atraer la atención sexual de nadie”. Así, el vestuario y el maquillaje funcionan como una especie de armadura que la distancia del entorno.
Más allá del aspecto visual, la historia profundiza en el dolor y la reconciliación entre dos hermanas marcadas por una infancia inusual. “Es una de las cosas más difíciles que hacemos y requiere un esfuerzo constante: intentar superar el dolor causado por las acciones de alguien, ver una imagen más matizada de dónde vino todo eso y liberarte”, reflexionó. La intérprete también celebró la experiencia de rodar junto a actores no profesionales, lo que aportó realismo: “Me encantan los cineastas que intentan desafiar lo establecido”, añadió sobre la directora Itonje Søimer Guttormsen.
Guttormsen, conocida por crear personajes femeninos complejos, no oculta su enfoque: “No quiero comprometerme. Quiero ser audaz en mi arte y profundizar. Aun así, me encantaría llegar a un público más amplio”. Con Reinsve como protagonista y una narrativa que mezcla drama familiar con experimentación artística, “Butterfly” se perfila como uno de los títulos europeos más comentados del año, consolidando a la actriz como referente del cine contemporáneo que rompe moldes y cuestiona los estándares tradicionales de belleza.