Guadalajara lleva el mejor cine mexicano a Berlín por su 40° aniversario

El Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG), el evento cinematográfico más influyente de América Latina, celebra sus 40 años expandiendo fronteras con una ambiciosa muestra en Alemania. Bajo el nombre “FICG Goes to Berlin”, el histórico cine Kino Babylon acogerá una selección de largometrajes de ficción y documentales que representan lo más destacado del cine mexicano y latinoamericano reciente. La iniciativa refuerza la misión del festival: impulsar nuevos talentos, internacionalizar producciones locales y posicionar a México como potencia cultural audiovisual.

Con cifras que respaldan su impacto —casi 290 mil asistentes y más de 1.400 profesionales de la industria en su última edición— Guadalajara se consolida como un puente estratégico entre América Latina y Europa. Dirigido por Estrella Araiza, el certamen no solo exhibe películas, sino que promueve coproducciones, mercados de proyectos y laboratorios creativos. La edición berlinesa incluye 18 ficciones y 9 documentales, combinando cine de autor, propuestas sociales y relatos íntimos que dialogan con problemáticas contemporáneas como la violencia, la migración y la identidad.

Entre los títulos más potentes destaca “State of Silence”, producido por Diego Luna, que sigue a periodistas mexicanos que arriesgan su vida frente al crimen organizado y la narcopolítica; así como “Corina”, descrita como una versión mexicana de Amélie, y el irreverente falso documental setentero “Rock, Weed and Wheels”, sobre el festival que se convirtió en el “Woodstock mexicano”. También brillan historias familiares cargadas de emoción como “Concert for Other Hands” y “The Fabulous Gold Harvesting Machine”, junto a apuestas autorales y LGBTQ como “After” y dramas sociales como “We Shall Not Be Moved”, la carta mexicana al Oscar 2026.

Más que una celebración, esta expansión confirma que el cine mexicano vive un momento de renovación creativa y proyección global. Guadalajara ya no es solo un festival anual, sino una plataforma cultural permanente que conecta talento emergente con mercados internacionales. Con Berlín como escaparate, el mensaje es claro: las historias latinoamericanas quieren —y pueden— conquistar al mundo.