‘Wonder Man’: la serie de Marvel que expone el lado más crudo de Hollywood, según Destin Daniel Cretton

La nueva apuesta de Marvel Studios para Disney+, Wonder Man, no solo amplía el universo cinematográfico de superhéroes, sino que también se convierte en una de las producciones más personales y realistas ambientadas en Los Ángeles. La serie, cocreada por Destin Daniel Cretton, sorprende al retratar el costado menos glamoroso de la industria del entretenimiento, mostrando la lucha diaria de quienes persiguen el éxito en Hollywood lejos de los reflectores y las alfombras rojas.

El propio Cretton reveló que el equipo creativo volcó vivencias reales en el proyecto: “Queríamos capturar el LA y el lado de Hollywood que normalmente no ves retratado en el cine. El lado sin brillo ni glamour, vivir en un departamento de una habitación que huele a pies, y puedes ver el cartel de Hollywood a la distancia”, explicó. Además, agregó: “Y tu sueño está muy lejos mientras comes Top Ramen para sobrevivir. Ese es el sentimiento de esta serie. Fue muy fácil reproducirlo porque es parte de nuestra experiencia y nuestra memoria”. Estas declaraciones reflejan el tono íntimo y auténtico que diferencia a la producción dentro del catálogo de Marvel.

La historia sigue a Simon Williams, interpretado por Yahya Abdul-Mateen II, un actor con dificultades laborales que, en medio de audiciones para un remake de superhéroes, descubre que posee habilidades extraordinarias. Sin embargo, una norma conocida como la “Cláusula Doorman”, que prohíbe a personas con poderes actuar en cine y televisión, lo obliga a ocultar su verdadera identidad mientras intenta abrirse paso en la industria. Esta mezcla de sátira, drama y acción ofrece una mirada fresca al género.

Con un reparto que incluye a Ben Kingsley, Josh Gad, Arian Moayed y Joe Pantoliano, entre otros, Wonder Man se perfila como una de las series más originales del Universo Cinematográfico de Marvel. Ya disponible en streaming por Disney+, la ficción combina crítica social, humor y superhéroes para mostrar que, en Hollywood, los sueños pueden ser tan difíciles de alcanzar como salvar al mundo.