El actor Paul McCrane, inolvidable por su papel del temido Dr. Robert “Rocket” Romano en la serie médica ER, explicó cómo terminó construyendo una carrera interpretando personajes detestables por decisión propia. En una reciente entrevista en el podcast Still Here Hollywood with Steve Kmetko, el intérprete reveló que, lejos de ser casualidad, buscó deliberadamente alejarse de los roles sensibles para apostar por villanos, una jugada que terminó marcando su identidad en Hollywood.
Durante la charla, el conductor le comentó sin filtros: “Hiciste gran parte de tu carrera siendo, en parte, un idiota”. McCrane, de 65 años, coincidió y respondió: “Qué interesante que preguntes eso”. Luego recordó que comenzó actuando desde joven y que, en sus primeros años, solía interpretar personajes frágiles o emocionales. Sin embargo, se cansó de repetir siempre el mismo perfil. “Me cansé un poco de presentarme siempre para el mismo tipo de papeles, tanto en cine como en televisión”, admitió, al recordar su etapa inicial tras el éxito de Fame en los años 80.
Decidido a cambiar su rumbo, habló con sus representantes y fue tajante: “Les dije: no quiero presentarme más para estos roles. Para los personajes frágiles. Quiero ir por los villanos”. Aunque le advirtieron que estaba “loco” y que podía perjudicar su carrera, comenzó a rechazar audiciones hasta conseguir papeles más oscuros, como el criminal de RoboCop. Con el tiempo entendió que el encasillamiento también tenía su lado positivo: “Esta industria es tan frenética y caótica que, si la gente te recuerda por algo, es un cumplido. Eso es algo bueno”.
Su consagración llegó con ER, donde Romano pasó de ser un personaje ocasional a coprotagonista gracias al impacto que generaba. El propio McCrane contó que muchos espectadores confundían ficción con realidad: “Espero que trates a tu familia mejor de lo que tratas a la gente en ER”, le dijo una persona en la calle. Más tarde, explicó su salida de la serie: “Sentían que el personaje ya había cumplido su ciclo”, aunque reconoció que las oportunidades superaron cualquier decepción. Tras la ficción médica, el actor siguió interpretando figuras ásperas en producciones como All Rise, Barry y The Terminal List, además de ganar un Emmy, consolidándose como uno de los rostros más emblemáticos de los antagonistas televisivos.