[REVIEW] ‘Dead Pets: A Punk Rock Slice of Life Sim’ – PC (Steam)

Review de ‘Dead Pets: A Punk Rock Slice of Life Sim’ por Selena Carrillo, COO de Con Pochoclos.


Dead Pets: A Punk Rock Slice of Life Sim‘ se siente como transitar una línea temporal alternativa de BoJack Horseman bajo la dirección de dos adolescentes feministas, con todo lo bueno y lo malo que esa descripción implica. Desarrollado por Triple Topping, el juego nos pone en la piel de Gordy, una demonio en sus 30 que lidera una banda de punk rock mientras atraviesa una crisis absoluta de identidad, dinero y autoestima.

El peso de la vida adulta (y sus traumas)
La propuesta nos obliga a un constante malabarismo de gestión: debemos equilibrar los “Gordy Points” con el bienestar de la banda y, por supuesto, el dinero para pagar desde el alquiler hasta facturas médicas. Es una narrativa de “rags-to-more-rags” (de la pobreza a más pobreza) que intenta alejarse del romanticismo del rock para mostrar lo mundano y agotador de ser artista independiente.

La trama se vuelve especialmente cruda cuando Gordy vive una experiencia traumática de abuso. Aquí el juego lanza un trigger warning necesario y te pone contra las cuerdas, obligándote a tomar decisiones que cuestionan tu propia moral y que afectan directamente la cohesión del grupo. Es un trabajo de arte feminista orgulloso y ruidoso, que no teme incomodar.

Entre el relleno y la falta de ritmo
Sin embargo, es en la ejecución narrativa donde el juego flaquea. A pesar de que se palpa el amor de sus creadoras, no logra definir una trama coherente ni fluida. La información se siente entregada “a parches” y, personalmente, me costó generar una afinidad real con Gordy o su entorno. Muchas subtramas quedan en la nada, derivando en diálogos largos que no se pueden saltar, convirtiéndose en un relleno incómodo que lastra el ritmo de lo que debería ser una experiencia eléctrica.

Gameplay: Del trabajo al escenario
En cuanto a la jugabilidad, la experiencia oscila entre la novela gráfica y una colección de minijuegos que intentan reflejar la psique de la protagonista (desde usar hilo dental hasta lidiar con la burocracia de un trabajo de 9 a 5).

El reto: El minijuego de la cafetería es una experiencia frenética donde conseguir todas las estrellas es casi una utopía.

La música: La banda sonora —estilo riot grrrl— es tan única como, por momentos, cansadora. Aunque la prensa la celebre como “bangers”, la falta de conexión con la propuesta musical se vuelve un obstáculo difícil de ignorar.

Eso sí, el apartado visual es soberbio: un arte punk, pseudo-abstracto, femenino y sanguinario que compensa con creces cualquier otro disgusto en la trama o sonido.

Veredicto
Creo que a Dead Pets le faltan varios giros de tuerca para lograr verse y sentirse completo. Tiene destellos de brillantez y una honestidad brutal sobre lo que significa “madurar”, pero no logra encandilar lo suficiente para alumbrar el camino completo. Es una opción genial para quien busque probar algo distinto y salir de lo cotidiano, pero quizá no sea un disco que quieras escuchar en bucle.