Idris Elba, uno de los actores más queridos, imponentes y multifacéticos de Hollywood, finalmente le puso un freno definitivo a los eternos rumores que lo vinculaban con el icónico papel del Agente 007. En una reciente y profunda entrevista con GQ, el británico dejó en claro su postura sobre la inclusión, las expectativas culturales y lo que realmente busca el público en la mítica franquicia de espionaje.
El debate sobre el “Bond negro”
Durante más de 15 años, el nombre de Elba fue el favorito de los fanáticos para tomar el manto de James Bond. Sin embargo, el actor de 53 años fue brutalmente honesto sobre por qué cree que eso nunca sucederá y, francamente, por qué no debería suceder.
“Bond es enorme en todo el mundo. Y el público no aceptará del todo a un hombre negro, un hombre africano, interpretando a Bond. Eso no es lo que les gusta en su cultura. Punto”, sentenció con total franqueza. Para Elba, la esencia del cine de espías radica puramente en el entretenimiento y alterar su ADN para encajar en agendas modernas podría ser un error: “Bond es tan poco realista, que un toque de realidad es bueno, pero no intentemos hacerlo ‘woke’ (progre). Creo que hay que ser puro con lo que es: escapismo. No intenten responder a los gustos del mundo. Solo sean Bond”.
Un presente entre la acción, el humor y la responsabilidad social
Lejos de lamentarse por no vestir el clásico esmoquin, Elba está enfocado en disfrutar su carrera con total libertad, eligiendo papeles que lo diviertan. Prueba de ello es su sorpresiva y celebrada participación como Man-At-Arms en el reciente estreno live-action de Amos del Universo. “Lo hice por mí, hermano… pensé: a mi edad, con las cosas que he hecho, ¿puedo salirme con la mía en una película así? ¡Al diablo, por qué no!”, confesó entre risas.
Pero más allá de los blockbusters y las alfombras rojas, la verdadera misión del actor hoy está en las calles. Profundamente marcado por el fallecimiento de su padre hace más de una década —un evento que le hizo replantearse el sentido de su vida—, Elba destina gran parte de su inagotable energía a la labor comunitaria.
Recientemente nombrado Caballero (Sir) por el Rey de Inglaterra gracias a su incansable campaña contra el crimen con armas blancas en Reino Unido, el actor se encuentra en plena construcción de un enorme centro cultural y comunitario en Notting Hill. Su objetivo es simple pero ambicioso: alejar a los chicos de la violencia brindándoles estudios de grabación, herramientas creativas y un espacio donde, al igual que él en su juventud, puedan soñar a lo grande.