Tras su exitoso paso por el Animafest Zagreb (donde se llevó una Mención Especial del Jurado), la coproducción brasileña entre Otto Desenhos Animados y Anaya Produções ha llegado a Francia cargada de una identidad visual cruda, audaz y completamente hecha a mano.
Una odisea personal en el corazón de Brasil
Dirigida por Otto Guerra, Erica Maradona, Tania Anaya y Sávio Leite, la película narra la historia de Ismael, un joven marcado desde la infancia por el apodo que da título al filme: Son of a Bitch (hijo de puta). Ismael vive en la Casa Rosa, el burdel que regenta su madre en un pequeño pueblo del estado de Minas Gerais. Cansado de esa vida y de las etiquetas impuestas, emprende un road movie a pie junto a su perro Bacalhau en busca de un padre al que nunca conoció.
Más que un simple viaje, el filme funciona como una “odisea del héroe invertida”: un camino lleno de torpezas y contratiempos donde Ismael se enfrenta, a cada paso, con aquello de lo que intenta escapar.
Diez años de fe y resistencia
La producción del filme ha sido una verdadera gesta, extendiéndose durante casi una década en un contexto sociopolítico complejo en Brasil. Sus directores, Erica Maradona, Tania Anaya, Otto Guerra y Sávio Leite, compartieron lo que significó ver el proyecto terminado:
“Produjimos una película que lleva la riqueza de nuestra cultura, paisajes y colores, capaz de resonar más allá de nuestras fronteras. Apostamos por una dirección de arte cruda y valiente combinada con animación 2D tradicional, lo que requirió el intenso trabajo de manos humanas”.
Un despliegue de artesanía 2D
Lo que hace especial a Son of a Bitch es su compromiso con la animación 2D tradicional “full animation”. El equipo dedicó años a capturar la esencia del Valle de Jequitinhonha, retratando los colores y la textura de la cultura del interior de Brasil con una sensibilidad única.