Review de ‘Spider-Man: Brand New Day‘ por @Ninaenwonderland
Spider-Man: Un Nuevo Día plantea un nuevo rumbo para el personaje, despojado de los trajes caros de Stark Industries, sin sus figuras paternas, sin sus amigos ni sus otros Spideys. Un nuevo día lleno de nostalgia por ese amor que se perdió, pero con la convicción de seguir.
El Spider-Man de Tom Holland más humano que hayamos visto, callejero, solo y a la vez, con todo lo aprendido. Lleva la añoranza del Spidey de Tobey, la tristeza del de Andrew y se convierte en esa figura de esperanza que tanto necesita la gente. Está rodeado de todo ese amor, pero le falta lo que realmente necesita.
Ya no es el chico que va a viajes escolares con sus amigos. Peter Parker está creciendo y, con él, Spider-Man también. Es el mejor superhéroe y la película es de las mejores del último tiempo de Marvel porque se aleja de esa trama multiversal donde todo está puesto para contar lo que se viene después y se concentra en un personaje con conflictos completamente humanos.
Spider-Man es el mejor superhéroe porque cualquier persona puede ser él, porque todos fuimos chicos con miedos e incertidumbres, muchas veces con la terquedad de querer hacer todo solos con tal de no involucrar al otro en un problema. Pero, a la vez, él es el ejemplo, el que no hace las cosas correctas siempre, el que se hace cargo de sus elecciones y sus consecuencias. Ese es el corazón que necesitábamos volver a ver para volver a sentir que las historias de superhéroes son, en realidad, un gran reflejo de la humanidad, para poder identificarnos e involucrarnos más en las historias.
Si bien todo lo técnico está muy bien, las cosas que más destaco de las decisiones estéticas van por resaltar la densidad de lo que se cuenta, la soledad en cada plano, con sus colores vibrantes pero, a la vez, oscuros, que me recuerdan mucho al Spider-Man de Tobey, con el que crecimos muchos y al que le tenemos mucho cariño.
Se podrán criticar decisiones un poco extrañas para avanzar la trama, pero prefiero no concentrarme en eso, porque, en parte, me gusta que el foco no está en esos tecnicismos, sino en meternos de lleno en el alma de lo que se cuenta.
Tom Holland está impresionante en su rol. Se nota cómo creció con su personaje, se nota que el aire refrescante de sus películas más naive se fue tensionando con el personaje. Puede ser realmente todo lo que se proponga y terminó convenciéndome de que es el perfecto Spider-Man para esta generación.
Su química con todos los personajes es hermosa. The Punisher se lleva todo, pero todos sus vínculos están bien construidos para mostrar cómo los demás perciben a Spidey y quieren lo mejor para él. Lo ven como un chico que está muy solo y triste, pero que no deja que nadie lo ayude. Y que tenga tanta gente que lo quiera es muy lindo de ver porque acompaña a lo que está pensando el espectador. Aplausos para Sadie Sink y su inclusión a este mundo. Lo que hace ella en todas sus interpretaciones siempre es digno de mencionar, con personajes que son una mezcla entre ásperos y a la vez empáticos y la humanidad que les pone funciona muy bien específicamente con este Spider-Man.
Es una película que te sumerge en el alma de su protagonista y te hace reír con él, llorar por él, disfrutar y emocionarte, como bien lo sabe hacer este personaje. Un aire nuevo que se aleja de los multiversos y te pone en un lugar mucho más humano que tanto necesitábamos.