Calvin Harris acusa a su asesor financiero de desviar millones a un fallido proyecto inmobiliario

El reconocido DJ y productor escocés Calvin Harris denunció a su exasesor financiero, Thomas St. John, por supuestamente desviar 22,5 millones de dólares hacia un proyecto inmobiliario en Hollywood que calificó como un “boondoggle”, es decir, un gasto inútil y sin retorno. Según los documentos legales, St. John habría inducido a Harris a invertir en CMNTY Culture Campus, un ambicioso desarrollo de 460.000 pies cuadrados que incluiría estudios de grabación, oficinas y espacios para artistas.

De acuerdo con la demanda arbitral, Harris —cuyo nombre real es Adam Wiles— aportó 10 millones de dólares como préstamo y 12,5 millones como inversión de capital sin recibir información clara sobre el destino del dinero. “To this day, Claimants do not know where Claimants’ investment has gone or what it has been used for”, sostuvieron sus abogados, quienes alegan que St. John nunca tuvo intención de devolverle el capital. Además, acusan al exasesor de desviar 11,7 millones a una empresa bajo su control poco después de recibir los fondos.

En defensa, Sasha Frid, abogado de St. John, declaró a Variety que Harris fue solo uno de varios inversionistas y que el desarrollo sigue en marcha, ahora convertido en un proyecto residencial con 750 apartamentos en dos torres de 34 y 38 pisos, que incluirá 90 unidades de vivienda asequible y espacios creativos y comerciales. “Unhappy with the pace of the project, he chose to pursue private arbitration to assert his discontent… Mr. St. John denies any wrongdoing”, afirmó. Además, aseguró que el valor estimado del complejo superará los 900 millones de dólares cuando finalice.

Sin embargo, los abogados de Harris sostienen que el préstamo de 10 millones, que debía pagarse antes del 31 de enero de 2025, sigue impago, y que la situación financiera del proyecto se está deteriorando. Ante la falta de respuestas claras, el artista acudió a la Corte Superior de Los Ángeles para confirmar un acuerdo que prohíbe a la empresa disipar sus fondos mientras avanza el proceso de arbitraje.