La actriz Anna Camp, una de las estrellas de la reciente “Scream 7”, se vio envuelta en una fuerte polémica tras compartir en sus redes sociales una publicación que celebraba el éxito taquillero de la película burlándose del boicot organizado por un sector del público. El posteo original, que estaba acompañado por la canción “Karma” de Taylor Swift, afirmaba que “el boicot, el odio de los críticos y las filtraciones patéticas no funcionaron”. Tras recibir una inmensa ola de críticas, la intérprete eliminó rápidamente el contenido de sus historias de Instagram y emitió una disculpa formal en su cuenta de X, asegurando que el mensaje replicado no reflejaba sus creencias personales y pidiendo perdón a cualquier persona que se haya sentido afectada, aclarando que “absolutamente no tenía intención de hacer daño”.
Esta controversia digital surgió luego de que la séptima entrega de la sangrienta franquicia lograra un debut histórico en la taquilla, recaudando 64,1 millones de dólares a nivel nacional y 97,2 millones en todo el mundo durante su primer fin de semana, marcando el mejor estreno de terror en la historia de los lanzamientos de Paramount. Sin embargo, este enorme éxito comercial se dio en medio de un tenso clima de tensión que nació en noviembre de 2023, cuando la productora Spyglass decidió despedir a la protagonista de la saga, Melissa Barrera. La desvinculación ocurrió luego de que la actriz expresara su apoyo al pueblo palestino en medio del conflicto en Medio Oriente, situación ante la cual el estudio argumentó tener “tolerancia cero para el antisemitismo o la incitación al odio en cualquier forma”.

El polémico despido de Barrera generó un efecto dominó que dejó a la franquicia al borde del abismo, provocando la inmediata salida de su coprotagonista, Jenna Ortega, y la posterior renuncia del director original asignado al proyecto, Christopher Landon. A pesar de este éxodo masivo, la producción decidió seguir adelante y convocó a Kevin Williamson (el creador y guionista de la mítica cinta original de 1996 dirigida por Wes Craven) para tomar las riendas de la dirección. Las repercusiones de estas decisiones corporativas se mantuvieron latentes hasta el último minuto, al punto de que, durante la premiere oficial celebrada en Los Ángeles la semana pasada, un grupo de activistas propalestinos se manifestó frente a los estudios para continuar protestando por la desvinculación de la actriz mexicana.