Hace apenas un año, el 2 de marzo de 2025, Hollywood vivió una de sus noches más emotivas y simbólicas en mucho tiempo. La 97ª edición de los Premios Oscar llegó marcada por una herida fresca: la ceremonia puso fin a una temporada de premios ensombrecida por los devastadores incendios forestales de Los Ángeles de enero, que arrasaron la ciudad y golpearon de lleno a decenas de miembros de la industria. La velada abrió con un homenaje a la ciudad anfitriona y cerró al ritmo de We Love LA, como si el cine quisiera decirle a Hollywood que, pase lo que pase, siempre va a estar de pie. Hoy, con los Oscar 2026 nuevamente en marcha, aquella noche se siente más cercana y más especial que nunca.
La gran protagonista de la velada fue Anora, la comedia dramática de Sean Baker que barrió con todo lo que tocó. El filme se alzó con cinco estatuillas, incluyendo Mejor Película, Mejor Actriz Protagonista, Mejor Director, Mejor Montaje y Mejor Guión Original, estas tres últimas en manos del propio Baker. La sorpresa de la noche en la rama actoral fue Mikey Madison, de apenas 25 años, quien se impuso sobre la gran favorita Demi Moore para llevarse el premio a Mejor Actriz. En el otro extremo, Adrien Brody se consagró como Mejor Actor por The Brutalist con el discurso más extenso en la historia del Oscar —5 minutos y 40 segundos— superando una marca que databa de 1942. En él, un visiblemente emocionado Brody reflexionó: “El arte es poderoso, conecta a la gente, desafía el pensamiento, fomenta la empatía y eleva el espíritu humano.”
La velada también repartió hitos en todas las categorías. Emilia Pérez, la gran favorita de la temporada con 13 nominaciones, se convirtió en la gran decepcionada de la noche, logrando apenas dos estatuillas: Mejor Actriz de Reparto para Zoe Saldaña y Mejor Canción Original por El Mal. El cine latinoamericano, sin embargo, tuvo su momento de gloria: el director brasileño Walter Salles recibió el premio a la Mejor Película Internacional por Aún estoy aquí de manos de la actriz española Penélope Cruz Infobae, en una de las imágenes más icónicas de la noche. También generó escalofrío el homenaje a la saga de James Bond, con Lisa de Blackpink, Doja Cat y Raye interpretando temas legendarios de 007 ante un Dolby Theatre completamente rendido.
La ceremonia también tuvo sus gestos más íntimos y polémicos. El documental No Other Land ganó como Mejor Largometraje Documental, y su codirector palestino Basel Adra no desperdició el micrófono: “Hago esta película con mi amigo israelí. Y sin embargo, yo vivo bajo ocupación militar y él tiene derechos civiles completos. Esto tiene que cambiar.” La noche rindió homenaje a Quincy Jones, recientemente fallecido, y mencionó especialmente a Gene Hackman antes del tradicional segmento In Memoriam. Conan O’Brien condujo la ceremonia por primera vez con un humor cálido que resultó balsámico para una industria que necesitaba sanar. Hoy, un año después, con los Oscar 2026 ya escribiendo su propio capítulo, aquella edición de 2025 queda grabada como la noche en que Hollywood usó el cine exactamente para lo que fue inventado: para curar.