El BAFICI 27 vuelve a confirmar por qué es el faro del cine independiente en la región, dedicando un espacio privilegiado a aquellas obras que se atreven a romper las estructuras convencionales. La Competencia Oficial Vanguardia y Género de esta edición es un territorio de libertad absoluta, donde el terror, el humor absurdo y el cine de archivo se entrelazan para desafiar la percepción del espectador. Como destaca el jurado de esta sección, compuesto por figuras como Víctor “Kino” González y Élise Labbé, el festival busca premiar la osadía visual y narrativa que define al cine del futuro.
Entre las propuestas internacionales más resonantes del BAFICI 27, el cine francés pisa fuerte con Vade retro, de Antonin Peretjatko, una disparatada comedia sobre un vampiro de 350 años atrapado entre ritos milenarios y deseos modernos. En una línea de suspenso sobrenatural, Elsa Bierdermann presenta Bleumoi, un relato onírico sobre una mujer que debe consumir cápsulas azules para evitar una transformación zombi tras un accidente fatal. Por su parte, la directora tunecina Pascale Bodet nos ofrece A la dure, un mediometraje ambientado en una librería parisina que explora el poder despótico de las palabras y la resistencia adolescente.
La historia política y el archivo también tienen su lugar en esta sección del BAFICI 27. Desde Albania llega Film di stato, de Roland Sejko, un documental que utiliza material inédito del archivo privado del dictador Enver Hoxha para desentrañar cómo el régimen comunista utilizó el cine como una herramienta de propaganda y control absoluto. Asimismo, la representación argentina en esta categoría incluye cortometrajes de gran potencia visual como Mi casa [suite entomológica], del cineasta y artista visual Ignacio Masllorens, quien este año también integra el jurado del Gran Premio Ciudad de Buenos Aires.
La competencia no olvida las formas más puras de la vanguardia. El cortometraje finlandés Equal Dust, de Jani Peltonen, propone una experiencia hipnótica al cruzar un ejercicio nuclear de la OTAN en 1983 con canciones de Eurovisión, todo filmado en un único y magistral plano secuencia de 12 minutos. Esta obra, descrita como un cruce entre la frialdad de Harun Farocki y la “toxicidad pop”, ejemplifica el espíritu de búsqueda formal que el BAFICI 27 promueve año tras año.
El jurado de esta edición, que también cuenta con el director ucraniano Simon Mozgovyi, la productora brasileña Deborah Osborn y la cineasta india Anu Vaidyanathan, tendrá la tarea de evaluar piezas que van desde la lisergia de Eternia hasta la frescura urbana de No Skate!. Esta diversidad de miradas asegura que la Competencia de Vanguardia y Género sea, una vez más, el espacio donde el BAFICI 27 se permite jugar con los límites de lo posible en la pantalla grande.
Con sedes emblemáticas como la Usina del Arte y el Teatro San Martín, el festival invita a los porteños a sumergirse en estas historias que rara vez llegan al circuito comercial. En palabras de Gabriela Ricardes, Ministra de Cultura: “Los invito no solo a participar y a no perdérselo, sino también a sentirlo orgullosamente propio porque ya el Bafici es parte del acervo cultural de los porteños”. Es una oportunidad única para descubrir el cine que está naciendo hoy, lejos de las fórmulas repetitivas del mainstream.
No hay mejor plan para este otoño que dejarse sorprender por la creatividad sin freno de estos realizadores. El BAFICI 27 es, ante todo, una celebración de la mirada libre y el coraje artístico. ¡Prepará tus pochoclos y vení a vivir la experiencia del cine en estado puro!