La detención del periodista Don Lemon generó una fuerte reacción en el mundo del espectáculo y el periodismo, y una de las primeras voces en alzar la suya fue Jane Fonda. La actriz ganadora del Oscar apareció públicamente en Los Ángeles para mostrar su apoyo al comunicador, quien fue arrestado tras cubrir una protesta contra ICE en una iglesia de Minneapolis. El caso encendió el debate sobre la libertad de prensa y el derecho a informar, temas que vuelven a estar en el centro de la escena en Estados Unidos.
Durante su salida de la cárcel, Fonda grabó un mensaje en el que pidió a los ciudadanos no quedarse callados ante lo que calificó como abusos de poder. “No estamos listos para sentarnos y quedarnos callados. Tenemos que alzar la voz. Todo estadounidense que crea en nuestra Constitución tiene que alzar la voz”, declaró. La actriz defendió el trabajo de Lemon y su equipo, subrayando que solo cumplían con su labor periodística cuando fueron detenidos.
La intérprete fue aún más contundente al cuestionar las razones del arresto. “Don Lemon es un periodista profesional. Él y su productor estaban haciendo su trabajo, nada más, nada menos. Y ha sido arrestado. Y van a inventar todo tipo de cosas difamatorias sobre él, eso es lo que están haciendo. Así actúan los autócratas. No podemos caer en eso. Tenemos que hablar. Cuando se cruza una línea roja como esta, no podemos permanecer en silencio”, afirmó. Luego agregó una frase que rápidamente se volvió viral: “Conozco a Don Lemon. Mi esposo creó CNN, y lucharé por su derecho a hablar, que está garantizado en nuestra Constitución. Arrestaron al Don equivocado.”
Tras quedar en libertad bajo fianza sin pago, Lemon también agradeció el respaldo del público y reafirmó su compromiso con el oficio. “He pasado toda mi carrera cubriendo las noticias. No voy a parar ahora”, aseguró. “De hecho, no hay momento más importante que este preciso instante para tener unos medios libres e independientes que arrojen luz sobre la verdad y hagan rendir cuentas a quienes están en el poder.” El episodio reaviva la discusión sobre el rol del periodismo en tiempos de tensión política y consolida a Fonda como una de las figuras más activas en la defensa de los derechos civiles.