Si sos amante del terror visceral, los efectos prácticos y la estética cruda de los años 70, andá marcando el calendario. El próximo 28 de mayo llega a los cines de Argentina “Dolly. Juega conmigo”, una propuesta independiente que ya causó furor en el Fantastic Fest y promete dejar a la audiencia sin aliento.
Un bosque, una máscara de porcelana y una pesadilla Dirigida por Rod Blackhurst (guionista de Night Swim), la película nos arrastra a lo profundo de los bosques de Tennessee, un lugar plagado de árboles cubiertos de muñecas rotas. Allí seguimos la pesadilla de Macy (Fabianne Therese), una joven que es secuestrada por una monstruosa figura con máscara de muñeca de porcelana. Su único y macabro objetivo: criarla como si fuera su propia hija.
El rol de esta nueva villana que ya se perfila como un ícono del terror contemporáneo recae sobre Max the Impaler (reconocida figura de la lucha libre profesional), cuya imponente presencia física le da vida a Dolly.
Las claves de esta sangrienta propuesta:
- Espíritu analógico: Para capturar la textura granulada y la atmósfera opresiva del grindhouse y el folk horror, la película fue filmada íntegramente en 16mm.
- Sangre y cero CGI: El director apostó por el terror en su forma más pura. No hay efectos digitales ni filtros; todo se apoya en efectos prácticos y una incomodidad moral palpable que inevitablemente remite a clásicos como La Masacre de Texas.
- Elenco que rompe el molde: La cinta cuenta con la participación de Seann William Scott (American Pie) y Ethan Suplee (Historia Americana X, Mi nombre es Earl), quienes subvierten por completo los roles a los que nos tienen acostumbrados.
Distribuida por BF Paris, la cinta llega para demostrar que el cine de género independiente sigue más vivo (y sangriento) que nunca.