Olivia Colman: la actriz que convierte cada papel en una obra de arte

Hay actrices que deslumbran por su belleza, otras por su glamour, y luego está Olivia Colman: una fuerza de la naturaleza que conquista cada pantalla únicamente con la profundidad inagotable de su talento. Nacida en 1974, comenzó su carrera actoral en la televisión británica en el año 2000, y su llegada al cine se produjo de manera gradual, casi sigilosa, hasta que su rostro y su nombre se volvieron completamente imposibles de ignorar. Con casi un centenar de reconocimientos y más de 120 créditos en su haber, la actriz de Norfolk construyó una trayectoria que combina comedia descarnada, drama histórico, thriller psicológico y cine de autor con una naturalidad que desconcierta y maravilla a partes iguales. Una carrera que, vista de corrido, es sencillamente apabullante.

El título que lo cambió todo y que sigue siendo su carta de presentación más poderosa es La Favorita (2018), la magistral comedia negra del director griego Yorgos Lanthimos. En ella, Colman interpreta a la Reina Ana de Gran Bretaña: una monarca caprichosa y temperamental que disfruta de los juegos crueles y exige la atención de quienes la rodean, pero que al mismo tiempo es una mujer profundamente frágil, aquejada por la gota y el dolor de haber perdido a 17 hijos, que encuentra consuelo en sus conejos y en la compañía de su confidente Lady Sarah. Una dualidad extraordinaria que le valió el Oscar a Mejor Actriz en la ya recordada ceremonia de 2019, donde subió al escenario con esa mezcla única de sorpresa genuina y humor británico que la define perfectamente. No menos notable es su colaboración previa con Lanthimos en The Lobster (2015), una distopía absurda y perturbadora sobre el amor y las relaciones de pareja que muestra el lado más experimental y arriesgado de su filmografía.

Para descubrir a la Colman más íntima y devastadora, dos títulos resultan absolutamente imprescindibles. El primero es El Padre (2020), el demoledor drama de Florian Zeller protagonizado por Anthony Hopkins, donde Colman encarna a Anne, la hija de un anciano que padece demencia, en una actuación de pura sutileza: sin grandes gestos, comunica el sufrimiento, la paciencia y el agotamiento de quien cuida a un familiar con esta enfermedad, solo con la mirada, un suspiro y el tono de su voz. El segundo es La Hija Oscura (2021), dirigida por Maggie Gyllenhaal, donde comparte protagonismo con Jessie Buckley en una historia sobre la maternidad, la culpa y los secretos más oscuros de una mujer que viaja sola y comienza a obsesionarse con una joven madre que observa en la playa. Una película incómoda, hipnótica y absolutamente inolvidable.

Más allá del cine de autor, Colman también ha demostrado que puede brillar con igual intensidad en producciones de mayor alcance y presupuesto. En The Crown, la exitosa ficción de Netflix sobre la familia real británica, asumió el papel de la Reina Isabel II durante las temporadas tres y cuatro, en lo que significó un desafío monumental para una actriz acostumbrada a la comedia física y a bordear el ridículo: la obligación de interpretar a la estoica monarca en la intimidad exigía una contención y una sobriedad que Colman no solo logró, sino que elevó a un nivel extraordinario. Y en el terreno más ligero pero igualmente encantador, su aparición en Paddington: Aventura en la Selva como la Reverenda Madre —una monja alegre y musical que dirige un hogar de retiro para osos con un lado misterioso que podría ser vital para la misión del querido osito— demostró que su sentido del humor sigue tan afilado y delicioso como siempre.

La filmografía de Olivia Colman es, en definitiva, un universo en expansión constante que no deja de sorprender. Muy hábil para encarnar roles trágicos o de alta carga psicológica, por lo general Colman logra manifestar con una naturalidad asombrosa la ansiedad y la tristeza, algo especialmente destacable si se considera su vistosa sonrisa y su aparentemente constante estado de felicidad durante sus apariciones públicas. De la Reina Ana al Imperio de la Luz de Sam Mendes, pasando por Pequeñas Cartas Indiscretas, la comedia policial ambientada en los años veinte junto a Jessie Buckley, y su participación en Wonka junto a Timothée Chalamet, esta actriz británica lleva décadas demostrando que el talento verdadero no necesita de grandes escándalos ni de alfombras rojas para imponerse. Ver su filmografía completa no es solo entretenimiento: es asistir a una clase magistral de actuación impartida por una de las intérpretes más extraordinarias que el cine contemporáneo tiene para ofrecer.