Apenas dos años atrás, el 10 de marzo de 2024, el Dolby Theatre de Los Ángeles fue testigo de una de las ceremonias más anticipadas de los últimos tiempos. La 96ª edición de los Premios Oscar llegaba cargada de expectativa, atravesada por el fenómeno cultural del año: el llamado “Barbenheimer”, ese duelo cinematográfico entre dos films radicalmente opuestos que se convirtió en el evento del verano de 2023. Hoy, con los Oscar 2026 nuevamente en marcha, mirar atrás a esa noche genera una nostalgia particular: fue la edición en que Christopher Nolan, después de décadas de obra maestra tras obra maestra sin reconocimiento académico, finalmente se llevó la estatuilla dorada a casa.
La gran dominadora de la velada fue, sin sorpresas, Oppenheimer. El épico relato de Nolan se alzó con siete de los trece premios a los que estaba nominado, conquistando las categorías de Mejor Película, Mejor Director, Mejor Actor para Cillian Murphy, Mejor Actor de Reparto para Robert Downey Jr., Mejor Banda Sonora Original, Mejor Fotografía y Mejor Montaje. Murphy subió al escenario visiblemente emocionado y dedicó su estatuilla con una frase que quedó grabada en la memoria: “Soy un irlandés muy orgulloso, hicimos una película sobre un hombre que creó la bomba atómica y hoy se lo quiero dedicar a todos los que llevan la paz en distintas partes del mundo.” Por su parte, Pobres Criaturas de Yorgos Lanthimos no se quedó atrás: Emma Stone ganó su segundo Oscar como Mejor Actriz, mientras que Da’Vine Joy Randolph se consagró en la categoría de Actriz de Reparto por Los que se quedan, en uno de los triunfos más celebrados de la noche.
El fenómeno Barbie, que había revolucionado las taquillas del planeta, llegó a la ceremonia con ocho nominaciones pero se fue con apenas una estatuilla: la de Mejor Canción Original para Billie Eilish y su hermano Finneas por What Was I Made For? Sin embargo, la velada guardó su cuota de momentos memorables para la película rosada: Ariana Grande y Cynthia Erivo, protagonistas de Wicked, presentaron las categorías de Mejor Banda Sonora y Mejor Canción, en una aparición que anticipaba el furor que vendría meses después con ese estreno. También generó debate el discurso del director Jonathan Glazer, ganador de Mejor Película Internacional con Zona de Interés, quien utilizó el micrófono para condenar el conflicto en Gaza en un momento que dividió aguas dentro y fuera del Dolby Theatre.
La noche también entregó hitos que el tiempo consolida. El japonés Hayao Miyazaki se llevó el galardón a Mejor Película Animada con El niño y la garza, sin estar presente en la sala, fiel a su estilo de eterna discreción. Y La Sociedad de la Nieve del español Juan Antonio Bayona y Los asesinos de la luna de Martin Scorsese se retiraron con las manos vacías, dejando un sabor agridulce para sus equipos. Hoy, desde la distancia de estos dos años y con el Dolby Theatre nuevamente encendido para la 98ª edición, aquella noche de 2024 se confirma como una de las más completas y equilibradas de la última década: la noche en que la ciencia, la historia y el talento irlandés le ganaron la pulseada al mundo entero.