Oscar 2019 vs. Oscar 2026: Siete años después, la magia del Dolby sigue intacta

Hay fechas que se quedan grabadas en la memoria cinéfila para siempre. El 24 de febrero de 2019 fue una de ellas: aquella noche en que Green Book se robó el premio mayor, Roma hizo historia para el cine latinoamericano y Rami Malek lloró frente al mundo entero encarnando a Freddie Mercury. Hoy, mientras el Dolby Theatre de Los Ángeles vuelve a vestirse de gala para la 98ª edición de los Oscar 2026, es inevitable mirar atrás con nostalgia y preguntarse cuánto cambió Hollywood —y cuánto permanece igual— desde aquella memorable velada.

Aquella 91ª entrega arrancó sin presentador, con Queen y Adam Lambert abriendo el show con todo el voltaje del rock clásico. Bohemian Rhapsody se llevó cuatro estatuillas, con un Malek visiblemente quebrado al recibirlas: “Soy hijo de inmigrantes egipcios y mi historia se está escribiendo en este momento. No puedo sentirme más agradecido. Es algo que voy a atesorar toda mi vida”, dijo desde el escenario. Mientras tanto, Roma de Alfonso Cuarón conquistaba tres premios —incluyendo Mejor Dirección y Mejor Fotografía— en un hito que marcó un antes y un después para el cine hispanohablante. Esos momentos parecen lejanos hoy, pero resuenan con una fuerza extraña justo cuando Hollywood vuelve a celebrarse a sí mismo.

Esta noche, siete años después, la ceremonia se lleva a cabo nuevamente en el Dolby Theatre de Hollywood, Los Ángeles, con un ambiente cargado de expectativa. Sinners, el ambicioso filme de Ryan Coogler protagonizado por Michael B. Jordan, alcanzó 16 nominaciones, un récord histórico en la Academia, superando marcas que parecían inamovibles. Muy cerca aparece Una batalla tras otra, con Leonardo DiCaprio al frente y 13 nominaciones, mientras que Frankenstein, el regreso de Guillermo del Toro, también figura entre los grandes contendientes de la noche. El espíritu de renovación que ya se respiraba en 2019 hoy parece haberse consolidado con fuerza.

Lo que une a ambas ceremonias, separadas por casi una década, es esa magia irrepetible que solo el cine puede generar: la emoción de un discurso inesperado, el aplauso que estalla cuando se anuncia un ganador sorpresa, la alfombra roja como escenario del glamour más puro. Conan O’Brien regresa como anfitrión por segundo año consecutivo para conducir una velada que ya promete su cuota de historia. Como aquella noche de 2019, cuando Diego Luna tomó el micrófono para gritar lo que todos sentían: “Ya se puede hablar en español en los Oscars. Ya nos abrieron la puerta y no nos van a sacar de aquí.” Siete años después, esa puerta sigue abierta, y Hollywood sigue escribiendo su historia una estatuilla a la vez.