Review de ‘El Ritual de Lily’ por @javiercarrizo_cine
El Ritual de Lily es una película de terror española que acentúa su preocupación en la composición de lo que integra la imagen, y que se inspira en la trama de venganza que se inscribe en un ritual satánico, para proyectar una historia mil veces contada.
De hecho la reciente El Tema del Verano de Pablo Stoll lleva a cabo un cuento similar, al narrar que tres jóvenes porteñas arriban con cierta motivación a una playera mansión uruguaya a la que desconocen. Salvando las distancias, en el film de Manu Herrera durante el equinoccio de otoño a fines del siglo pasado, tres amigas y una invitada, Lily, viajan a una casa aislada en el medio del bosque para realizar un ritual de iniciación a la brujería. Lily no se imagina que todo ello sea una excusa que en realidad oculta otros motivos, y mucho menos que el sacrificio es ella misma.
Con citas estéticas a un cine de la década del `90, más allá de estar contextualizada en esos años, y con un gran labor de maquillaje, de máscaras y prótesis cutáneas realmente muy efectistas, el film de Herrera sufre el ensamble de géneros desde su prosa, ya que la primera parte de la producción se siente densa y sin sentido, de modo que es fácil anticipar que todo ese fantoche es un preludio interminable de una historia que devendrá en sangre, vísceras y algo más. El trillado relato de las chicas lindas que se emborrachan y se drogan en el bosque suena a excusa una y mil veces repetida, como antesala de algo también reiterado, la crueldad por la crueldad, sin mayores estimulaciones para desplegar un cine de causa y efecto que esté a la altura de lo mismo que proponen el arte, y el vestuario, por ejemplo.
El Ritual de Lily se asemeja a la conquista de lo analógico por sobre la digitalidad, por medio de un guion endeble, sin sorpresas, y que se escribe prácticamente solo.