Review de ‘Marty Supreme‘ por @Ninaenwonderland
Josh Safdie vuelve sin su hermano con una película fiel a su obsesión por generar ansiedad: historias hipnóticas, caóticas y siempre al borde del colapso.
Marty Supreme es un drama deportivo centrado en un protagonista completamente convencido de que su destino es ser el mejor jugador de ping pong del mundo. Un narcisista formado en un sistema que te enseña que si no sos el mejor, no sos nadie. Timothée Chalamet encarna esa mentalidad con una intensidad que sostiene toda la película.
La historia sigue a Marty en su desesperada búsqueda de plata para poder participar en el campeonato mundial de ping pong y, sobre todo, para derrotar a su rival Koto Endo, un jugador japonés que lo descoloca desde su primer encuentro por su forma distinta, y casi impredecible, de jugar.
Inspirado en el jugador real Marty Reisman, Safdie usa el deporte y un protagonista completamente detestable para hacer lo que mejor sabe: construir una película cargada de ansiedad, atravesada por una seguidilla de eventos desafortunados y poblada de personajes extraños y complejos.
La película te coloca directamente en la perspectiva de Marty y, aunque en muchos momentos no querés que le vaya bien, porque es insufrible y mala gente, terminás deseando que lo logre, simplemente para que algo se resuelva.
El resultado es el retrato de un personaje que retuerce todo lo que tiene a su alcance para alcanzar su objetivo, solo para descubrir que la realidad estaba mucho más cerca de su hogar de lo que imaginaba. La película deja la sensación de que muchas cosas eran evitables, pero que, para alguien como Marty, no había otra manera de llegar hasta ahí.
En lo técnico, Marty Supreme no falla: el montaje y el sonido potencian el clima de ansiedad con un ritmo vertiginoso, que se contrapone con momentos más pausados y enfocados en los personajes. Ahí está, en mi opinión, su mayor fortaleza: cuando se detiene a explorar las motivaciones de Marty y su disfrute del deporte.
El elenco acompaña con solidez. Chalamet entrega una actuación merecida del Oscar que tanto desea (y es difícil no preguntarse cuánto de su ambición actual dialoga con la del personaje). Gwyneth Paltrow se corre finalmente del molde Marvel para mostrar otro registro, y el debut actoral de Tyler, The Creator suma una presencia inesperada pero efectiva. Un gran elenco que acompaña a los personajes completamente variados que se va cruzando el protagonista en el camino.
No sé si Marty Supreme trascenderá más allá de esta temporada de premios, pero sin dudas se merece el reconocimiento que está recibiendo hoy.