[REVIEW] ‘Wicked: por siempre’ (2025)

Review de ‘Wicked: por siempre’ por @javiercarrizo_cine

La fidelidad de la adaptación en la gran pantalla del segundo acto del musical de Broadway, le juega una mala pasada a la reciente entrega de la saga de Jon M. Chu, en un relato carente de conflicto dramático, que se limita a narrar las consecuencias de los hechos de la primera parte, y que sólo ese nuevo original del mundo de Oz, sumada a la fuerte carga de emotividad que implica la hendidura en el vínculo de las dos amigas, salvan a Wicked: por siempre de una contundente debacle.

Cuando el año pasado tuvimos la posibilidad de enfrentarnos a este fantástico (en el doble sentido de la palabra, como adjetivo y como calificación genérica), acercamiento al universo de Oz, la sorpresa fue exponencial. Primero y principal, por llevar al cine el exitoso musical de Broadway (basado en la novela de Gregory Maguire), segundo por reinterpretar la creación L. Frank Baum con tanta decisión y acertada osadía, y tercero porque implicaba a Ariana Grande por primera vez en el cine. De hecho, en esa oportunidad, la crítica que supe redactar para el presente sitio, la presentaba así:

“En el eco del pastiche, el posmodernismo hollywoodense envuelto en su más añorada nostalgia, luego del extenso letargo del cine de superhéroes por el cual más supo identificarse años atrás, resguarda agazapado uno de sus mayores y funcionales atributos. El regreso a Judy Garland y a El Mago de Oz (1939), trae en el as de su manga, el esperado y fructuoso debut de Ariana Grande en el cine”.

Y continuaba:

“La mejor película musical que el cine norteamericano dio en décadas, quema todas sus naves en una grandilocuente apuesta, que no sólo incluye al esperado estreno en la pantalla grande de una de las promesas de su propia industria cultural, sino que también alcanza un descollante diseño de producción que deja perpleja a la platea”.

Pero de aquella ocasión a la presente, ya no hay ninguna sorpresa, las tramas de Wicked (2024), sólo se limitan a estirar el armado de las mismas en Wicked: por siempre (2025), y lo peor de todo es que no insertan nuevos núcleos narrativos que impulsen el acontecer de las susodichas. Eso que le permitió brillar al séptimo arte hollywoodense, el cine de causa y efecto apoyado en una estructura narrativa clásica con un conflicto dramático que entre otras yerbas implica un carácter de urgencia para su resolución, se ausenta por completo en el diagrama de las guionistas Winnie Holzman y Dana Fox, por conservar a puño y letra, el segundo acto del musical de Broadway. 

Entonces en lo concerniente a su prosa, un posmodernismo alicaído que sufre la nostalgia del suceso anterior (El Mago de Oz de 1939), se abusa de los defectos de una estructura dramática que sólo crea interés y tensión, en el lazo entre Elphaba (Cynthia Erivo) y Glinda (Ariana Grande), por radicarse allí el superior lastre de emotividad de la producción.

A todo esto, Glinda, la buena, y Elphaba, la Bruja Malvada del Oeste, son convertidas en ícono involuntariamente, y cargan con el resultado de las decisiones tomadas en la primera parte. Pero si bien están distanciadas, no tardarán en llegar las excusas que las vinculen nuevamente, inclusive por más de un motivo en común. Transformar la cosmovisión de los ciudadanos de Oz, probablemente sea lo más relevante. Ese dictamen político en el que se involucran las guionistas en el diseño, es sin lugar a dudas la principal resignación de Jon M. Chu, por no poder sobrellevar hacia buen puerto, esos vaivenes y esas insuficiencias que debilitan a la narración.

A su vez, la interpretación de Ariana Grande adquiere solvencia tomando las riendas del protagónico con una fuerte presencia, situación que desdobla el de su par Cynthia Erivo. Elphaba pierde la contundencia alcanzada en la primera parte, y relega su lugar, en la misma suerte de las demás interpretaciones, que también se sientan tan lavadas como insípidas (lo de Michelle Yeoh es prácticamente inclasificable).   

Hasta la música compuesta por Stephen SchwartzJohn Powell no es tan álgida y distintiva como en la anterior, que es en la que se concentran los hits de la saga, los mismos por los cuales Cynthia y Ariana brillaron en la apertura de la última entrega de los premios Oscar.

A esta altura vale la pena recordar, que quien suscribe ha reconocido que Wicked (2024), ha sido el mejor musical que Hollywood dio en décadas, y que su adaptación del universo de Oz es el más maravilloso y majestuoso que esa propia industria cinematográfica ha sabido reinterpretar. Lamentablemente al guion le cuesta demasiado el traspaso del segundo acto del musical a esta nueva apuesta en la pantalla grande, y el que más padece esa sentencia, es el propio director, que demasiado logra para que por lo menos, la emotividad alcance tanto a los espectadores incondicionales, como a aquellos que descubren esta deslumbrante historia por primera vez.

Como ha señalado el caballero Don Quijote de la Mancha, las segundas partes nunca fueron buenas.