Fuertes críticas a “Saturday Night Live” por un polémico sketch sobre el síndrome de Tourette

El icónico programa de comedia “Saturday Night Live” (SNL) se encuentra en el centro de la polémica tras la difusión de un segmento que provocó la indignación y el repudio formal de la organización benéfica Tourette’s Action. El sketch, que fue eliminado por falta de tiempo de la emisión televisiva del pasado 28 de febrero pero que alcanzó casi un millón de reproducciones en YouTube en apenas un día, ha sido duramente condenado por banalizar y utilizar como remate cómico a esta compleja condición neurológica.

La controversia surge poco después de un tenso incidente ocurrido en los recientes premios BAFTA, donde el activista y protagonista de la película biográfica I Swear, John Davidson, gritó involuntariamente una serie de insultos (incluyendo un término racista) mientras los actores Michael B. Jordan y Delroy Lindo estaban en el escenario. A raíz de este episodio, el sketch de SNL decidió burlarse de la situación mostrando a diferentes miembros del elenco interpretando a celebridades “canceladas” —como Mel Gibson, Bill Cosby, J.K. Rowling y Louis C.K.— quienes excusaban sus actos de mala conducta o comentarios ofensivos alegando sufrir el síndrome de Tourette.

Ante esta representación, Emma McNally, directora ejecutiva de Tourette’s Action, emitió un contundente comunicado en el que calificó el hostigamiento online hacia su comunidad como “horrible” y dejó en claro que burlarse de una discapacidad nunca es aceptable. La directiva remarcó que el Tourette no es un rasgo de personalidad ni una fuente de entretenimiento, sino una afección neurológica incurable que puede ser extremadamente debilitante, aislando a quienes la padecen y exponiéndolos a enormes cantidades de discriminación.

Finalmente, McNally hizo un llamado urgente a los creadores de contenido, los medios y el público en general para pedir empatía y educación sobre el tema. Según advirtió en su descargo, este tipo de videos que tergiversan o sensacionalizan los tics deshacen años de progreso en la concientización pública y generan consecuencias directas para las personas afectadas, empujándolas al miedo, el acoso y la necesidad de esconderse para mantenerse a salvo.