Jim Gaffigan revela por qué “todos los comediantes son delirantes” y evita la política en el escenario

Con once especiales de stand-up a cuestas, Jim Gaffigan se ha consolidado como uno de los humoristas más prolíficos de su generación. Su estilo familiar, centrado en la crianza y la comida, lo convirtió en una figura reconocible para millones, además de abrirle puertas en televisión, cine e incluso en Saturday Night Live, donde sorprendió interpretando al candidato vicepresidencial Tim Walz. Pero detrás de esa imagen accesible, el comediante reconoce un proceso creativo exigente y una relación compleja con el éxito y el fracaso.

En una conversación reciente, Gaffigan confesó que su evolución humorística ha sido inevitable. “Mi sentido del humor ha cambiado mucho con el tiempo”, admitió, recordando que en sus inicios buscaba ser más irreverente antes de abrazar su tono actual. También explicó que la autenticidad en el stand-up llega después de años de prueba y error: “eventualmente terminás siendo la persona que realmente sos en el escenario”. Y aunque hoy es conocido como un comediante “limpio”, reconoce que probó muchos estilos antes de encontrar su voz.

Gaffigan también habló de su visión sobre la industria y el papel casi irracional de la perseverancia. “Todos los comediantes son delirantes —tenés que serlo”, aseguró. Para él, la carrera implica repetir fracasos con la esperanza de un resultado diferente, algo que describe como “insanidad”. Además, explicó por qué rara vez se mete en política: “Nadie me va a escuchar”, dijo, convencido de que el público busca en él humor cotidiano y no discursos partidistas. Ese equilibrio entre autenticidad, expectativas ajenas y estabilidad emocional ha guiado su trayectoria.

Pese a los años de éxito, Gaffigan continúa enfrentando los desafíos del oficio: los rechazos, la presión y la necesidad constante de negociar. Sin embargo, mantiene claras sus líneas éticas. “No quiero que mi comedia deje una sensación desagradable”, expresó, subrayando que evita “patear hacia abajo” y que prefiere apuntar a la experiencia humana compartida. Mientras sigue girando por el país, escribiendo y refinando cada broma, el comediante demuestra que su fórmula se basa menos en la fama y más en una mezcla de disciplina, autoconciencia y el tipo de delirio necesario para seguir subiendo al escenario.