Review de ‘Dark Atlas: Infernum’ por el staff del área Gaming de Con Pochoclos.
Si buscas un terror que te haga saltar de la silla cada cinco segundos, Dark Atlas: Infernum no es para ti. Si prefieres una historia que se te mete bajo la piel y un ambiente opresivo, entonces seguí leyendo, porque Night Council Studio ha creado algo interesante, aunque con aristas.
Probándolo en PC, lo primero que atrapa es su ambientación. Formar parte de la Saga Radiata le da un trasfondo riquísimo: encarnamos a Natalia Asensio en un apocalipsis esotérico con un sabor muy español. Visualmente, el juego logra momentos estéticamente preciosos, mezclando ruinas cotidianas con una iluminación sobrenatural que luce muy bien en monitor, acompañada de un diseño sonoro que realmente inquieta (crujidos, susurros y ecos metálicos).
Sin embargo, esa belleza a veces juega en su contra. La oscuridad no es solo un recurso estético, sino un obstáculo real. No hay mapa ni ayudas en pantalla, y sumado a zonas donde literalmente no se ve nada, la experiencia pasa rápido del miedo a la frustración por no saber dónde estás. Es una decisión de diseño valiente para la inmersión, pero que puede sacarte de quicio si te pierdes por quinta vez en el mismo pasillo.
En cuanto a jugabilidad, es un survival horror de la vieja escuela: puzles sencillos y mucho sigilo. Aquí es donde se le ven las costuras; las mecánicas de esconderse son básicas y a veces injustas. Afortunadamente, en PC el rendimiento es mayormente estable (se mantiene bien en los 60 FPS), aunque se notan ciertos tirones y texturas que tardan en cargar, algo perdonable en un desarrollo indie pero presente.
En conclusión: Dark Atlas: Infernum es un título que entra por los ojos y oídos gracias a su dirección artística y su lore, pero que tropieza en lo jugable. Si logras perdonar su navegación confusa y un sigilo algo tosco, encontrarás una historia de terror psicológico con mucha personalidad.
Nota: 6.5/10 – Una joya en bruto para los fans del género que priorizan la ambientación sobre la pulidez mecánica.