[REVIEW] ‘Dream Garden’ – PC (Steam)

Review de ‘Dream Garden’ por el staff del área Gaming de Con Pochoclos.

A veces, no queremos salvar el mundo ni derrotar jefes imposibles; a veces, solo queremos paz. Dream Garden, lo nuevo de Campfire Studio (creadores de My Dream Setup), llega justamente para eso: ofrecerte un lienzo en blanco donde la única misión es relajarse y crear algo bonito.

Si te gustaron propuestas como Townscaper o Summerhouse, ya sabes por dónde van los tiros. Aquí no hay objetivos, ni cronómetros, ni formas de “perder”. Eres tú, un terreno vacío y herramientas para construir tu propio diorama japonés.

La experiencia de ser un jardinero digital Lo primero que sorprende es lo intuitivo que resulta. El juego te suelta en un espacio vacío y, con unas herramientas de terreno muy logradas, puedes levantar colinas, cavar lagos o alisar superficies con una facilidad pasmosa. La herramienta de suavizado es, honestamente, la salvadora para quienes no somos artistas del diseño 3D.

El estilo visual es encantador, tirando hacia lo “low-poly” pero con una iluminación preciosa. Puedes configurar la atmósfera a tu antojo: cambiar la estación (ver cómo la nieve cubre tu jardín es mágico), ajustar la hora del día o poner lluvia para maximizar el “modo zen”. Además, puedes llenar tu creación de vida con animales (zorros, capibaras, alces) y efectos como luciérnagas, todo acompañado de una banda sonora instrumental que mezcla pianos occidentales con toques japoneses. Es, básicamente, un salvapantallas interactivo que tú mismo diseñas.

No todo es perfecto en el paraíso Aunque es una experiencia muy disfrutable, tiene sus asperezas. La interfaz de usuario necesita una revisión urgente: los iconos del menú son minúsculos y no tienen etiquetas, por lo que a veces tienes que colocar un objeto solo para saber qué demonios es, forzándote a entrecerrar los ojos.

También se nota cierta falta de contenido. Aunque lo que hay es bonito, la variedad de flores y decoraciones es algo limitada, y te quedarás con ganas de más opciones para personalizar. Además, hay pequeños fallos en las físicas (algunos objetos como las campanas de viento cuesta colocarlos sin que atraviesen estructuras), aunque el bendito “Control+Z” soluciona casi cualquier desastre.

Conclusión Dream Garden es un “sí” rotundo si buscas una válvula de escape creativa y barata (ronda los 8 dólares). Es un juego para jugar mientras llueve fuera, con una taza de café en la mano y el cerebro en modo ahorro de energía.

Si necesitas objetivos claros o acción, huye. Pero si disfrutas de la belleza de lo simple y de la satisfacción de crear pequeños mundos en miniatura, este jardín te va a atrapar durante horas.

Nota: 8/10 – Un masaje mental en formato videojuego.