[REVIEW] ‘The Cabin Factory’ – PC (Steam)

Review de ‘The Cabin Factory’ por el staff del área Gaming de Con Pochoclos.

Que el nombre no te engañe: The Cabin Factory no es una experiencia acogedora ni un simulador relajante de construcción. Desarrollado por International Cat Studios, este título toma la fórmula popularizada por juegos de detección de anomalías como The Exit 8 y la retuerce hacia el terror psicológico puro. La premisa es tan absurda como inquietante: eres un inspector en una fábrica que produce cabañas para películas de terror. Tu trabajo consiste en entrar en cada unidad, determinar si está realmente embrujada o si solo es “decoración” y clasificarla correctamente. Si aciertas ocho veces seguidas, ganas; si fallas, vuelves a empezar.

Lo que diferencia a este título de otros del género es su mecánica central basada en el movimiento. En The Cabin Factory, una escena grotesca, un cuadro deformado o un maniquí aterrador no significan necesariamente peligro. Para que una cabaña se considere “embrujada”, debe haber actividad cinética: algo tiene que moverse. Esto crea una tensión insoportable, obligando al jugador a quedarse quieto y mirar fijamente a figuras espeluznantes, esperando un parpadeo o un giro de cabeza, luchando contra el instinto natural de salir corriendo. Es un duelo de miradas contra el horror donde la paciencia es tu peor enemigo.

Sin embargo, esta mecánica es un arma de doble filo. A veces, las reglas del juego pueden sentirse inconsistentes o arbitrarias, lo que genera cierta frustración. Por ejemplo, distinguir cuándo un sonido ambiental es una señal de peligro o simplemente ruido de fondo requiere de un proceso de prueba y error que a menudo termina en una muerte injusta y un reinicio del ciclo. Hay escenarios de persecución que exigen reacciones inmediatas sin previo aviso, transformando la experiencia de un juego de observación a uno de supervivencia súbita que puede descolocar a quienes buscan un ritmo más pausado con su ratón y teclado.

Técnicamente, el juego sorprende gratamente en PC. A pesar de su bajo costo, el apartado gráfico es detallado y realista, lo cual es esencial para que la inmersión funcione. La iluminación juega un papel crucial, pasando de luces cegadoras a oscuridad total para desorientarte. El diseño de sonido es minimalista pero efectivo; los pasos resonando en el almacén vacío o una risa infantil lejana hacen gran parte del trabajo pesado para mantenerte al borde del asiento, demostrando que no se necesita una orquesta completa para generar miedo.

En conclusión, The Cabin Factory es una experiencia breve, de aproximadamente una hora, pero intensa y efectiva. Aunque su narrativa es superficial y el final puede resultar algo decepcionante para quienes esperaban una gran revelación, cumple con creces su objetivo de asustar por el precio de un café. Es una recomendación sólida para los entusiastas del terror en PC que buscan una descarga rápida de adrenalina y disfrutan de la tensión de no saber si lo que tienen enfrente es un simple objeto o algo que está a punto de saltarles encima.