[REVIEW] ‘El Testimonio de Ann Lee’ (2025)

Review de ‘El Testimonio de Ann Lee’ por @javiercarrizo_cine

Tras su estreno mundial en la Competencia Oficial de la Mostra de Venecia del pasado año, llega la enigmática y arrogante El Testimonio de Ann Lee, dirigida por Mona Eastvold y coescrita junto a su pareja Bradley Corbet. En la biopic sobre la mujer inglesa que estuvo a cargo de una sociedad religiosa, que cuenta con una deslumbrante participación de Amanda Seyfried, el director de El Brutalista vuelve a estar en el primer plano del cine mundial, pero esta vez siendo completamente ignorado por la Academia de Hollywood.

Ambos coescribieron el film interpretado por Adrien Brody y nominado a diez premios Oscar, y ambos coescriben este “en gran parte musical” film de menor duración que el anterior, en otra historia de mucha intensidad, con gran potencial dramático y de similar lenguaje a la del antecedente citado.

Esta inusual biopic que narra la vida de Ann Lee (1736-1784), la líder de los Shakers, describe los designios de una devota desbordada de fervor, que se opuso al status quo, y que logró por ello, ser reprimida y acallada. La agrupación espiritual que tenía la cualidad de rezar o alabar a Dios por medio de movimientos espasmódicos que recuerdan con los mismos a la protagonista de la serie The OA, en 1774 emigra a Nueva York con un selecto grupo, y al igual que el personaje de Brody en la producción anterior, no le irá mejor que en su tierra natal, sino todo lo contrario.

Fragmentada en tres episodios con separadores que incluyen el título de cada uno, junto a transgresores diseños que remiten a formas arquitectónicas sobre planos, el drama espeso incorpora el musical que se integra con las vistosas coreografías de los intérpretes, que son enmarcadas en diversas secuencias de montaje musicalizadas también por Daniel Blumberg, trascendental y ultra creativo compositor que supo estar a cargo del mismo rol en El Brutalista.

El ambicioso plan avanza conforme hasta que la directora se convierte en víctima de su propio e hipnótico estilo, ya que por lapsos la consecutividad del relato se vuelve un tanto tediosa y confusa, al punto de agotar las capacidades perceptivas del espectador. De todas formas la jerigonza demuestra un sentido sobrio, y la magnetizante prueba demuestra en todo momento ser enfatizada por el rol de Seyfried, pero también de todo el elenco.

El Testimonio de Ann Lee es un excéntrico y osado experimento cinematográfico, que desarrolla con vertiginosidad, una impecable forma en la cual la musicalización y la puesta invitan a presenciar una película tan atractiva como diferente.