El cine nacional suma a su cartelera una propuesta que promete calar hondo en el corazón de los espectadores gracias a su profunda sensibilidad y realismo. El aclamado director Pablo Stigliani, reconocido por obras como Bolishopping y Mario on Tour, anunció el gran estreno comercial de su nuevo largometraje “Cuatro Estrellas” para el próximo 7 de mayo. Esta intensa producción dramática llega a las salas respaldada por un prestigioso recorrido internacional, habiendo celebrado su estreno mundial en la reciente edición del BAFICI y deslumbrando en importantes certámenes globales como el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, el Ibero-American Film Festival de Miami y el OUTshine de Fort Lauderdale, consolidándose como una de las cintas independientes más relevantes de la temporada.
Un crudo relato de supervivencia y hermandad en la noche porteña
La trama central nos transporta directamente a la vibrante pero hostil ciudad de Buenos Aires del año 1995. Allí conocemos la historia de Lila, una mujer trans de cincuenta años que trabaja en un cabaret local pero cuyo verdadero y más profundo sueño es abandonar esa vida marcada por la exclusión para dedicarse por completo a su gran pasión: el canto. En este duro escenario, logra construir una inquebrantable familia elegida junto a sus compañeras Ámbar, Marcela y Lisete, encontrando en la amistad su única red de contención frente al mundo. Sin embargo, cuando un hecho absolutamente trágico sacude este pequeño universo nocturno, la protagonista se verá forzada a tomar decisiones límite que cambiarán su destino para siempre. Para dar vida a este complejo microcosmos, el proyecto cuenta con un elenco estelar encabezado por María Fernanda Callejón, Romina Escobar y Ulises Puiggrós, acompañados por talentos como Jorge Sesán, Ana Celentano, Mila Jaimes y la presentación actoral de Vera Peinado.
Una mirada íntima y sin prejuicios sobre los vínculos humanos
Más allá de estar ambientada en un contexto de evidente precariedad y violencia, la película busca distanciarse de los estereotipos clásicos para enfocarse pura y exclusivamente en la humanidad de sus protagonistas. Según destaca el propio Stigliani, el objetivo de la puesta en escena, con una cámara siempre cercana e inmersiva, fue capturar la intimidad, la fragilidad y el particular sentido del humor que permite a estas mujeres sostenerse mutuamente. Este enfoque empático se apoya en el sólido guion escrito por Puiggrós, quien además oficia como productor, proponiendo un relato donde la prostitución es solo el telón de fondo para explorar temas verdaderamente universales como la lealtad, la necesidad ineludible de pertenecer y la enorme capacidad de encontrar afecto genuino incluso en los rincones más inesperados de la sociedad.