Nomadland y la noche que Hollywood sobrevivió a la pandemia

Cinco años atrás, en plena tormenta pandémica, Hollywood se las ingenió para no rendirse. El 25 de abril de 2021, la 93ª edición de los Premios Oscar se celebró de una manera que nadie hubiera imaginado jamás: simultáneamente en el clásico Dolby Theatre y en la Union Station de Los Ángeles, la histórica estación de tren de la ciudad, con aforo reducido, protocolos sanitarios y una atmósfera más íntima que nunca. Hoy, mientras el Dolby vuelve a encenderse para la 98ª edición, es imposible no mirar atrás con una mezcla de nostalgia y asombro ante aquella velada tan extraña, tan humana y, a su manera, tan memorable.

La gran protagonista de la noche fue Nomadland, la road movie de Chloé Zhao que arrasó con los tres premios más codiciados de la noche: Mejor Película, Mejor Dirección y Mejor Actriz Protagónica para Frances McDormand, quien subió al escenario con una sobriedad que la define: “Mi voz está en mi palabra, sabemos que la palabra es nuestro trabajo y me gusta el trabajo. Gracias por saber eso y gracias por esto.” Zhao se convirtió así en apenas la segunda mujer en la historia en ganar el Oscar a Mejor Dirección, un hito que resonó con fuerza especial en una industria que llevaba meses paralizada y buscando reinventarse.

Pero la noche también reservó su cuota de sorpresas mayúsculas. Anthony Hopkins se llevó el galardón a Mejor Actor por El padre, dejando a un lado al gran favorito, el fallecido Chadwick Boseman, en uno de los momentos más impactantes y polémicos de la ceremonia. En la rama de reparto, la coreana Youn Yuh-jung conquistó el Oscar como Mejor Actriz de Reparto por Minari, convirtiéndose en la primera intérprete de su país en lograrlo. Conmovida pero con una elegancia única, la actriz disparó desde el escenario: “No creo en la competencia”, y confesó que durante años había admirado a Glenn Close, su rival en la terna. Una frase que todavía hoy se recuerda con una sonrisa.

La velada también dejó momentos que trascendieron el cine puro. El realizador danés Thomas Vinterberg recibió el premio a Mejor Película Internacional por Another Round y en su discurso rompió a llorar al recordar a su hija Ida, fallecida en un accidente de tránsito apenas cuatro días después de que comenzara el rodaje: “La extrañamos, y la amamos. Terminamos haciendo esta película para ella. Es su monumento.” Por su parte, el cineasta Tyler Perry, al recibir el Premio Humanitario Jean Hersholt, dejó una reflexión que hoy suena más vigente que nunca: “Mi madre me enseñó a rechazar el odio. No odien a nadie. Me niego a odiar a alguien por ser mexicano, negro, blanco, LGBTQ o policía.” Una edición atípica, herida por la pandemia, pero cargada de una humanidad que pocas ceremonias lograron igualar.