[REVIEW] ‘Far Cry 6’ – PS5

Review de ‘Far Cry 6’ por Federico V.

Tras el lanzamiento de New Dawn en 2019, Ubisoft nos trasladó en 2021 a las tierras de Yara, una isla ficticia del Caribe atrapada en un régimen fascista. Inspirado claramente en la Cuba de Batista y bajo el concepto de un mundo “detenido en el tiempo”, el equipo de desarrollo llegó incluso a entrevistarse con antiguos guerrilleros reales para impregnar de autenticidad la atmósfera del juego.

La Lucha Guerrillera

En esta entrega encarnamos a Dani Rojas (disponible en versión masculina o femenina), quien se une a la resistencia para derrocar al dictador Antón Castillo, interpretado magistralmente por Giancarlo Esposito. La jugabilidad mantiene la esencia de la saga: acción en primera persona, vehículos, armas improvisadas y el sistema Fangs for Hire para reclutar aliados animales.

Desde el arranque, la narrativa nos sumerge en un conflicto armado constante. Sin embargo, el ritmo es irregular: mientras que algunas misiones son potentes y logran transmitirte la adrenalina de enfrentarte a todo un ejército, otras se sienten como relleno totalmente innecesario.

Un Mundo Extenso, pero Cuestionable

Yara es una isla gigantesca, pero aquí es donde aplica el dicho de “menos es más”. Si bien el mapa está repleto de actividades —capturar bases, saquear suministros para mejorar el arsenal o buscar cajas con equipamiento especial—, gran parte del territorio se siente vaciado de vida. Esa escala masiva no siempre convence, ya que te obliga a transitar por espacios enormes donde no ocurre nada realmente relevante.

El Punto Débil: La IA

Un aspecto que empaña la experiencia es el comportamiento de las fuerzas enemigas. A pesar de ser soldados de un régimen militar, su desempeño en combate deja mucho que desear. Muchas veces actúan de forma errática o poco coherente; incluso cuando la barra de detección está al máximo, su capacidad de respuesta es tan limitada que terminan sintiéndose poco desafiantes.

Conclusión: Far Cry 6 es un espectáculo visual con una ambientación fascinante y un villano de lujo, pero tropieza en su ambición. Entre un mapa excesivamente dilatado y una inteligencia artificial que no está a la altura de la amenaza que pretende representar, el juego se queda a medio camino entre una revolución épica y un paseo rutinario por el Caribe.