Si sos de los que todavía miran de reojo los rincones oscuros del techo después de ver Hereditary, esta noticia te va a poner la piel de gallina. Durante el evento “Bleak Week” organizado por la American Cinematheque, el aclamado director Ari Aster soltó una verdadera bomba: el universo de su perturbadora ópera prima podría expandirse.
El guion que espera su momento exacto
Durante una sesión de preguntas y respuestas, Aster confesó que la oscura mitología que rodea a la familia Graham ya tiene un nuevo capítulo desarrollado en papel.
“Escribí una precuela para esto”, reveló el cineasta, aunque rápidamente le puso paños fríos a la ansiedad de los fanáticos que esperan verla en la cartelera pronto: “Nunca parece ser el momento adecuado. Es una precuela, no una secuela, así que no sé a dónde irá a parar esto”.
El rechazo al “terror elevado” y sus elogios a la nueva generación
Desde su estreno, a Hereditary se la metió en la misma bolsa que cintas como La Bruja (de Robert Eggers), creando la polémica etiqueta de “terror elevado”. Sin embargo, Aster fue contundente sobre este concepto: “Odio el término, especialmente porque es como una caja en la que me metieron y los fans del terror se ofendieron con razón. Yo nunca dije eso”. Para él, su ópera prima simplemente rinde homenaje a clásicos intocables como El bebé de Rosemary.
Lejos de la soberbia, el director aprovechó el espacio para celebrar el excelente momento que atraviesa el cine de terror independiente en la taquilla, llenando de elogios a Obsession de Curry Barker y al fenómeno de Backrooms dirigido por Kane Parsons. “No había visto los cortos de Kane hasta que salió la película. Tiene 20 años y lo que viene haciendo en Blender demuestra que persigue una visión clara. Me emociona mucho ver eso”, afirmó.
Una pesadilla financiera peor que el Rey Paimon
El camino para llevar Hereditary a la pantalla grande fue un calvario digno de una película de terror. Según detalló Aster, el mismísimo Danny DeVito intentó involucrarse como productor para conseguir financiación, pero los números no cerraron.
Lamentablemente, el proyecto terminó en manos de un financista anónimo que convirtió la vida del director en un infierno. “Fue una de las épocas más oscuras de mi vida. Le había entregado mi vida y la película; me tenía en la palma de su mano. Fue una pesadilla terminarla e intentar protegerla para que el proyecto no volara por los aires”, confesó, negándose a dar el nombre de esta persona por miedo a que “vuelva a aparecer” en su vida.
El lado perverso (y agridulce) del éxito
Hoy, con cuatro largometrajes en su currículum (sumando Midsommar, Beau Is Afraid y Eddington), Aster bromea con que la devoción incondicional por su primera cinta es un poco irritante. “Intento mejorar. Siento que cada película que hago me enorgullece más que la anterior, y sin embargo parece haber rendimientos decrecientes en la recepción. La gente se me acerca más por esta película y por Midsommar”.
Eso sí, el director confesó un divertido y perverso pasatiempo que tuvo durante el estreno mundial de la película. Sabiendo el impacto que generaba el giro argumental del primer acto, Aster admitió: “Me colaba en los cines a los 30 minutos de función solo para ver cómo reaccionaba el público cuando la cabeza salía volando”.