[REVIEW] ‘The End of the Sun’ – PS5

Review de ‘The End of the Sun’ por Selena Carrillo

Un viaje etéreo que exige paciencia extrema

The End of the Sun llega a PlayStation 5 como una de las propuestas más singulares y, a la vez, divisivas del año. Desarrollado durante ocho años por un equipo de solo dos personas, este título de misterio en primera persona se aleja de los estándares del videojuego moderno para ofrecer una experiencia de “preservación cultural” inspirada profundamente en el folclore eslavo del siglo XVIII.

Una estética basada en la realidad

Lo primero que salta a la vista es su impactante apartado visual. El uso de la fotogrametría —escaneando objetos y edificios reales de museos etnográficos— le otorga una autenticidad física inusual. La madera se siente pesada, el clima es palpable y los entornos, aunque estáticos, tienen un peso emocional que pocos juegos de exploración logran. Es, en esencia, un museo interactivo sobre las tradiciones olvidadas.

El laberinto de la confusión

Sin embargo, es en su jugabilidad donde la experiencia puede volverse cuesta arriba. El juego te pone en la piel del Ashter, un mago de fuego capaz de ver rastros del pasado a través de las hogueras. El problema es que The End of the Sun peca de ser poco claro en sus mecánicas iniciales. Tras una introducción que lanza demasiada información junta, el jugador queda a su suerte en un mundo sin marcadores de misión claros ni contexto inmediato sobre cómo progresar.

Es muy fácil terminar “dando mil vueltas” por el pintoresco paisaje sin llegar a nada concreto, ya que la lógica de sus acertijos depende exclusivamente de la observación meticulosa y la deducción ambiental. Para aquellos acostumbrados a un ritmo más ágil o a una guía más directa, el juego puede volverse rápidamente tedioso y confuso. El sistema de viajes entre las cuatro estaciones añade otra capa de complejidad que, aunque inteligente, refuerza esa sensación de estar perdido en un rompecabezas temporal sin manual de instrucciones.

Veredicto

The End of the Sun es una carta de amor al folclore eslavo, pero es una carta escrita en un lenguaje que no todos sabrán (o querrán) descifrar. Si buscas acción o una narrativa lineal, este juego te resultará impenetrable. Pero si tienes la paciencia necesaria para aceptar su ritmo lento y estás dispuesto a perderte en sus bosques de niebla para reconstruir memorias fragmentadas, encontrarás una aventura contemplativa única en su clase.