Review de ‘Ghost Keeper’ por Selena Carrillo
Ghost Keeper llega a Early Access con una propuesta nostálgica que busca revivir la gloria de clásicos de los 90 como Haunting Starring Polterguy o el más reciente Ghost Master. La premisa es un deleite para los amantes de lo sobrenatural: tomamos el rol del “Guardián”, una entidad encargada de liderar a una horda de espectros para aterrorizar (o eliminar) a los humanos que osan invadir mansiones victorianas. Si bien el concepto tiene un potencial inmenso, su estado actual en acceso anticipado deja ver que todavía hay mucho trabajo por delante.
Estrategia entre sombras y sustos
El núcleo del juego es un rompecabezas táctico. Cada fantasma cuenta con habilidades únicas que debemos combinar para elevar el nivel de “miedo” de los habitantes. El juego brilla cuando te permite experimentar con el entorno -haciendo volar objetos o activando trampas- y se vuelve realmente tenso cuando aparece la Hermandad de cazafantasmas, quienes pueden capturar a tus espectros si no eres lo suficientemente rápido o astuto.
Sin embargo, el ritmo de juego sufre de una falta de equilibrio notable. Por momentos, la acción se siente lenta y frustrante debido a un sistema de “timing” algo tosco; las animaciones de posesión y activación de objetos tienen un retraso que a menudo hace que pierdas la oportunidad de asustar al humano justo cuando este sale de la habitación. En otros momentos, la dificultad cae en picada y los niveles se vuelven demasiado sencillos una vez que descifras el patrón de la Inteligencia Artificial.
Diseño visual y barreras de interfaz
Visualmente, el juego logra capturar una atmósfera gótica inglesa muy atractiva, llena de detalles históricos y rincones lúgubres. No obstante, la experiencia se ve empañada por una interfaz de usuario (UI) que se siente anticuada y poco intuitiva. Los cuadros de texto con las descripciones de las habilidades son excesivamente densos y difíciles de leer rápidamente, lo que te obliga a pausar el juego constantemente para entender qué hace cada fantasma.
A esto se le suma un manejo de cámara que puede resultar claustrofóbico. Al ser habitaciones pequeñas y detalladas, el zoom suele ser necesario, pero esto te hace perder de vista las amenazas globales, como la ubicación de los cazadores. Además, los controles de selección no siempre responden con la precisión necesaria, dejando una duda constante sobre si estamos ante un error de diseño o un simple bug de esta versión preliminar.
Veredicto
Ghost Keeper tiene todos los ingredientes para ser el simulador de casas embrujadas definitivo, pero actualmente se siente como un proyecto a medio cocinar. Sus puntos fuertes son la atmósfera y la libertad estratégica, pero sus debilidades en la fluidez del “haunteo” y la tosquedad de sus menús le restan mucha diversión. Es una recomendación clara para quienes añoran el género y quieren ver cómo evoluciona, pero aquellos que busquen una experiencia pulida y fluida quizás prefieran esperar a que los fantasmas terminen de acomodar sus cadenas.