[REVIEW] ‘The Day I Became A Bird’ – PC (Steam)

Review de ‘The Day I Became A Bird’ por Selena Carrillo

The Day I Became A Bird es una propuesta que se aleja radicalmente de los estándares habituales de los videojuegos para posicionarse más como un cortometraje animado o un libro de cuentos interactivo. Basado en la obra de Ingrid Chabbert y Guridi, el juego nos pone en la piel de Frank, un niño que decide fabricar un disfraz de pájaro para captar la atención de Sylvia, su primer amor.

Desde el primer contacto, queda claro que es una experiencia extremadamente lenta y suave, diseñada específicamente para un público infantil o para quienes buscan un momento de desconexión absoluta. Sin embargo, para el jugador promedio, este ritmo puede resultar un arma de doble filo: lo que intenta ser “relajante” a veces cruza la línea hacia lo tedioso. La jugabilidad es mínima, limitándose a recolectar plumas, resolver rompecabezas de pocas piezas y superar eventos de tiempo (QTE) muy sencillos que apenas exigen interacción.

A nivel técnico y estético, el juego es irreprochable si te gusta el género. Su estilo artístico, que parece dibujado y pintado a mano con trazos de lápiz, es simplemente precioso y logra capturar esa maravilla infantil de forma magistral. No obstante, este despliegue visual se ve empañado por algunos detalles de pulido, como animaciones donde los objetos parecen flotar en las manos del protagonista en lugar de ser sujetados, o una interfaz para ciertas tareas (como recortar papel) que resulta extrañamente confusa y poco intuitiva.

En conclusión, The Day I Became A Bird es una pieza artística encantadora pero que se queda corta como videojuego tradicional. Es una historia dulce sobre el primer amor que funcionaría mejor como un regalo para que los más pequeños den sus primeros pasos en una pantalla, pero que para el resto puede sentirse como una experiencia demasiado fugaz y carente de “chispa” jugable.