Review de ‘Amos del Universo’ por @javiercarrizo_cine
Con cameo de Dolph Lundgren incluido, el príncipe Adam regresa a la pantalla grande con otro live action, que se distingue por exhibir una casi imperceptible mejoría respecto a la estrenada en 1987. A casi cuarenta años de la versión anterior, la basada en la serie animada que tuvo dos temporadas de 130 episodios entre 1983 y 1985, nos devuelve al fantástico reino de Eternia, construido a partir de fieles escenografías de dudosa procedencia.
En otro nuevo original en el que una vez más sus personajes combinan su presencia en dicho lugar y en el planeta Tierra, el legado de la tira de los `80, está más vivo que nunca en esta película dirigida por Travis Knight, con guion de Chris Butler, Aaron Nee, Adam Nee, y David Callaham.
La comparación entre la actual entrega y su antecesora es toda una tentación. Primero y principal porque el contexto ochentoso (como verdadero dueño de la añorada nostalgia), realmente se destaca en la analogía. En cambo el film dirigido por Knight, atraviesa ese marco de contemporaneidad plástica que define la tangibilidad de nuestros días. Ambas son narrativamente discretas, y quien aquí suscribe se atreve a discernir que Amos del Universo (2026), es sensiblemente inferior en su prosa, ya que los sucesos se tornan apresurados, la construcción psicológica de los personajes de la franquicia es insuficiente, y la extensión de la producción sólo se justifica a través de una visión materialista que le otorgue la posibilidad al espectador, de tener el tiempo necesario para consumir el balde de pochoclos más grande que encuentre en el candy.
Es verdad que tanto el vestuario como la caracterización de las figuras que Mattel transformó en ícono de una generación, es sosteniblemente cimentada con más lealtad en esta ocasión, y lo mismo demuestran los escenarios correspondientes a Eternia, aunque las sospechas del uso no exclusivo de herramientas digitales, se entremezcle con la probable utilización de inteligencia artificial.
En la ocasión, el príncipe Adam (Nicholas Galitzine), escapa a la Tierra con la espada mágica, luego del arribo de Skeletor a su reino. Al llegar a destino pierde la misma, pero la recupera veinte años después, justo cuando Teela (Camila Mendes), lo ubica en nuestro planeta, para llevarlo de regreso a Eternia, y así enfrentar a Skeletor y sus aliados.
Con diálogos absolutamente redundantes, coloquiales y superficiales, la película de 1987, no tiene nada que envidiarle a esta producción impúdicamente mercantilista, que halla en el corte de tickets, la única motivación para cernirse como tal.